La ventana aleja todo lo que ves
sincerando tus temores al no poderlos tener entre manos,
distancia las sonrisas de tu presencia
engullendo en su vidrio la vida que en tus ojos finge suceder.
No hay viento que despeine
lo que tus manos no alcanzan a tocar,
ni lluvia que empape
los gestos que esgrimes con pesar.
Quizá llegues algún día a pretender
poseer lo que desconoce tu tacto,
pero no entiendas mis lágrimas por verte tras la ventana,
no sientas compasión de mis ganas de poseerte,
no seas capaz de verme…,
pues verás que eres un fantasma tras toda esa realidad,
que yo desde lejos te miro con nostalgia,
y tú… con curiosidad.
Morir por el desasido placer de no sentir el sufrimiento es ganar la guerra a la felicidad que desborda los sueños que jamás supimos alcanzar. Por mentirnos cara a cara mirando al cielo y viendo oscuridad, somos aquellos necios que encontramos desierto en el más bello oasis que se desea habita.
