Somos…

Somos personas capaces de mostrar en un segundo toda una vida, pero ni en mil años seríamos capaces de comprenderla, ni de comprendernos.

Somos esa hoja caída del árbol que en cada suspiro viaja a la deriva de su brisa, dando tantos giros en el camino como sople nuestro sentimiento, mientras la necedad y marchitamiento ceden al exacerbado uso de razón. Cuando nos dominan los pensamientos somos tan férreos como nuestro carácter, y un corazón necesita de abrigo para vivir, no una caja fuerte donde encerrarse hasta encontrar un buen propietario para prestarlo en un beso.

Carecemos de objetividad en nuestros actos, pues de sueños vivimos y en ellos nos despertamos. Cada gesto en nuestro rostro será una mueca de satisfacción o de inconformismo con lo que habíamos imaginado y esperamos hacer realidad.

Cada palabra esconde un deseo, y gritamos demasiado… Quizás así creamos que se hará realidad, que, cuando hablamos con alguien, le estamos confesando algo. Pero cada persona tiene un lenguaje distinto… y vivimos en una torre de Babel donde todos somos incomprendidos.

Quizás sea en la vejez donde logremos saber expresarnos acertadamente, pero, por ahora, nos conformamos con miradas, besos, abrazos, impulsos, que no arrebata las palabras, sino que las transforma.


Somos personas capaces de mover montañas, y tan solo las destruimos porque tampoco nos guiamos por el sentimiento, sino por la nefasta ignorancia que es el orgullo, un capitán cuyas órdenes obedecemos sin rechistar, y dará igual que sepamos lo malo de nuestro orgullo, él manda y ante eso no podemos hacer nada, ¿no? Si a él le hieren, eso quiere decir que somos insignificantes, ¿no? Para qué preguntar si sabemos la respuesta…


El viento, que sopla en muchas direcciones, nos hace perder la perspectiva del camino, pero conservamos cierto instinto que nos hace recuperar el destino. Si somos capaces de tal hazaña, ¿quién necesita pensar tanto? Conseguiremos lo que nos propongamos haciendo lo que sentimos; estaremos viviendo un sueño eterno, pues en los sueños hay retazos de pesadilla; dejaremos el habla para los que han muerto en vida y se sienten vacíos, pues tenemos tanto para dar, que es mejor otorgar y dejar de decir tonterías. Dejemos la montaña en su lugar, pues debemos respetar lo que está hecho, y a nosotros no nos cuesta nada movernos un poco…


Somos personas, somos un universo lleno de magia, solo hace falta viajar un poco en un suspiro para conocerlo.

Publicado en on 2 marzo 2009 at 11:25  Comentarios (1)  

Abriendo los ojos a un nuevo amanecer

Desterrada mi mirada a un color vacío, pudriéndose de tristeza en la agonía de la añoranza. Pesares que cargar sobre macilentos hombros que perdieron su vigor al perder el orgullo. Manos fuertes que se encallecen en su rigor y agarrotamiento, pues poca es la vida que sienten, sólo frío contacto. Se desgarra el alma en su sentir, y las alas se agrietan pues si sopla viento es huracanado.

La tierra árida bajo sus pies mira el cielo relampagueante que lo amenaza. Furia incontrolable, carros de batalla que chocan entre sí para ganar un trozo de vida en el cielo, y se tornan tan fieros que sus gritos resuenan en todo el horizonte.

Mi mirada suplica al cielo luchar en su gran batalla, mis lágrimas recorren una agonía que no es sino inconformismo.

Las súplicas jamás obtuvieron respuesta, pero la piedad hace mella hasta en los más poderosos dioses, y lágrimas derrumban los carros de batalla del cielo, ahogando a la inerte tierra con su sentimiento.


Su frío pesar encoge mi alma, pero el aire que me regala es tan puro que su aroma hincha el pecho hasta hacer de su cárcel una pasión. Hundo mis manos en el barro, y por vez primera se abren para acoger unas semillas que hundir en esa nueva fertilidad, y al fin sienten el calor de la vida.

Es tal la calma que me invade, que los pesares se desploman dotando a mi espalda de una nueva libertad. Una libertad que la llena de orgullo otra vez y le da fuerza suficiente para cargar con la vida.

Las lágrimas afloran dando lugar al perdón, mis ojos se empañan de pesares que van a morir, y, cuando se alejan de un inexpresivo rostro, los ojos le llenan de color al vislumbrar un camino que a la mirada le corresponde recorrer la mirada por ese virgen arco iris.


Desterrada mi agonía a un lugar lleno de esperanza, sólo una humilde sonrisa puede expresar lo que sentí en aquel encuentro con la templanza de lo que se me regaló, y aquel día abracé con ternura un cuerpo, con libertad nos atamos, y como acogí la vida henchida en mi pecho, así la compartí con otra mirada. Y la noche fue la que corrió un velo de intimidad en el que la pasión es el recuerdo que nace a cada momento, y cada momento, el placer que otorga.

Mis alas desgarradas volarán en el vientre de la mujer que vi cuando mis ojos vieron el color, y así, su mirada.

(más…)

Publicado en on 2 marzo 2009 at 11:23  Dejar un comentario  

Distancias

La ventana aleja todo lo que ves

sincerando tus temores al no poderlos tener entre manos,

distancia las sonrisas de tu presencia

engullendo en su vidrio la vida que en tus ojos finge suceder.


No hay viento que despeine

lo que tus manos no alcanzan a tocar,

ni lluvia que empape

los gestos que esgrimes con pesar.


Quizá llegues algún día a pretender

poseer lo que desconoce tu tacto,

pero no entiendas mis lágrimas por verte tras la ventana,

no sientas compasión de mis ganas de poseerte,

no seas capaz de verme…,

pues verás que eres un fantasma tras toda esa realidad,

que yo desde lejos te miro con nostalgia,

y tú… con curiosidad.

(más…)

Publicado en on 2 marzo 2009 at 11:22  Dejar un comentario  

Rebelde

Retazos de una vida que se perdió en un suceso, transcurren en el recuerdo todos los días.

Solo la nostalgia me hace sentir más humano, ya que el latido resuena tan metálico en el alma, que su eco ensordece mis oídos.

Ya gemir es la única expresión que me permite el habla, pues el lenguaje no es suficientemente extenso para concretar las lágrimas en una frase, solo mostrarlas las hace visibles al sentimiento.

Solo mostrarlas me libera, pues aguardando dentro ya inundaron mi pecho, impidiéndome respirar la vida.

Siniestras voces gritan en el viento, frías caricias me recorren con la lluvia, atronadores gritos me hunden en la pena de las olas, la hoguera del sol es donde arde mi vanidad.

Mortales marionetas de la eternidad, danzantes muñecos de madera clavando sus astillas en el mundo, solemnes honores que desaparecen cuando la tentación los arrima a su vera.

Tempestades de acusaciones son las leyes no escritas que definen la moralidad, momentos de locura son las libertades que se permite la humanidad, la inocencia tan solo es expresada en el arte y cada vez menos, en las palabras.

El frío abrazo es lo más reconfortante que buscamos para acoger una vida; las manos, tan encallecidas que no pueden abrirse por el dolor de su trabajo, son las que deben recoger el alimento que llevarnos a nuestras bocas.

Los recuerdos de algo que profundamente nos marcó con dolor son los que llamamos experiencia, las heridas que en nuestra cara desgarran la sonrisa nos hacen ser más hombres.

Jamás fui lo bastante digno para poder cumplir nada de lo que se impone, y por ello dices que me quieres… ¡Si tan solo soy una puerta de escape a la autoridad de la grosería!

(más…)

Publicado en on 2 marzo 2009 at 11:20  Dejar un comentario  

Tu inocencia

Esgrimes en el cielo las nubes con tu mirada,

haciendo del cielo lienzo que claro se refleja donde no hay sombras;

dibujas con esa sonrisa todo un mundo que se puede recorrer con el pensamiento,

mas mi imaginación no da más que para ser real y perderme en tu figura.


Acaricias el viento con un movimiento de manos,

haciéndolo girar tempestuoso hacia mi rostro,

y se tiñe de rubor lo que es la inseguridad de poseerte,

o quizá se esconde la palidez que temeraria aparece ante ti.


Pierdes tus sentidos en atender a este mundo lo que no merece

y desdeñas la hipocresía, la haces morir en la boca de todo humano,

mientras es tu silencio el que más expresa con su grito desgarrador,

y nuestros oídos, los que no entienden más lenguaje que el vanidoso.


Esgrimes en el cielo las nubes con tu mirada, tan perdida

que en tu mundo sé que no podré sobrevivir,

pues soy demasiado nefasto para romper esa pureza,

y demasiado humano para quererte.









Caminando entre la arena vislumbré un oasis, el agua donde poder limpiar las manchas que ensucian mi libertad… Estoy en una playa, pero el miedo hace de lo más cercano lo inalcanzable, no me atreveré a vivir en la libertad pues en ella no tendré las cadenas de la seguridad.

Publicado en on 2 marzo 2009 at 11:19  Dejar un comentario  

Añoranzas

La añoranza de ser un ignorante dispone de la frialdad del deseo y el pensamiento, pero contraataca el sentimiento.

Querer ser insignificante es tan normal como querer ser alguien, pero el propósito es el contrario. Confundir cuando estás confundido, duele, y mata la alegría. Razonar y aclarar la confusión a veces no sirve de nada, aunque otras nos anima a desmoralizar el ego.

Ser un ser superior nos hace admirar al inferior, porque vernos tropezar con la piedra de la incertidumbre, es algo que se evitaría si conservásemos algún resquicio del instinto animal, ese que logra hacer alusión al dicho “lo hecho, hecho está”, y ese cuyo sentido es explicación a muchas dudas que jamás debimos abandonar, sino resolver.


Creer en uno mismo no es suficiente para sentirlo así, a veces esa confianza es afianzada por lo ajeno, por los que nos rodean.


Necesito morir y renacer.

Necesito olvidar y recordar desde el futuro.

Necesito dejar de ser para todos y ser para mí.

Necesito llorar por expresarme de alguna manera y ver que mis gestos pueden exteriorizar mi pensamiento, mi sentimiento, mi vida.


Ansiar esto es luchar contra el olvido, la independencia, el instinto…

Ansiar esto es morir en el pecho materno para renacer con el hijo entre tus brazos.

Ansiar esto es… buscar lo perdido en algún momento de la vida, el orgullo, la serenidad, la confianza, el amor, el idealismo, el carácter, incluso el destino.


Añorar es estar perdido e incómodo en el presente, y yo añoro ser un ignorante, quizás sea porque ya lo soy.

(más…)

Publicado en on 2 marzo 2009 at 11:16  Dejar un comentario  

Miedo

Las imposiciones las llevamos a cuestas como una pena que debemos cumplir por el simple hecho de ser humanos.

Anhelamos poder actuar acorde a nuestros deseos, guiarnos por impulsos y sentir la vida con todas sus sorpresas, pero llevamos una venda en los ojos que nos impide ver, que oscurece la vista sin dejarnos mirar mas allá de lo que es el presente, un parásito que se llama temor.

Un alma se marchita poco a poco si no se la deja respirar, si la ahogamos con esperas, si retrasamos un impulso por sí. Y siempre hay un “y si…” tras lo que nos puede hacer sentir algo. Distanciamos a nuestro más anhelado sueño por la simple razón de que podemos desestabilizar esa monótona vida que acaece día tras día con los mismos hechos. ¿Por qué? Porque, atándonos con cadenas de seguridad, creemos ser más felices, porque el miedo no permite verlo de otra manera.


La cobardía en las decisiones solo es mera partícipe de nuestra autoestima, de lo que nos valoramos, de lo que valoramos lo que hacemos. No es el verdugo que mata la decisión, sólo es quien acata la orden de nuestra voz.


Olvidamos estas cosas porque no queremos lamentarnos de no vivir. Recordamos esto cuando ya es tarde, porque necesitamos saber la explicación al porqué dejamos escapar esas cosas que tanto tiempo esperamos…



Jamás hay ganadores o perdedores, no lo olvidemos. Cada uno que decida su vida, porque, si la vida decide por nosotros, quizás perdamos toda esperanza.








Asumimos la inteligencia, pero la mayoría siguen sin saber lo que les hace felices, y a eso se le llama ignorancia.

Publicado en on 2 marzo 2009 at 11:15  Dejar un comentario  

Ama al amor

En el desasido placer que se escurrió de mi recuerdo

aparece ahora un sentimiento que nubla mi pensamiento,

el ansia de poseer la nobleza que ama un cuerpo,

la dicha de besar labios, solo por el placer de amar.

Amar el amor y no la persona,

amar la situación y no la intención,

sentir una sonrisa en mi interior que florece con

frases ocultas,

esas que se convierten en mentiras descubiertas y que

sólo puedo imaginar.

Ahora libre es el tiempo que no muere en mis venas,

fiereza del viento que libre corre por mi mirada,

tristeza de la muerte que se desvanece en un momento,

porque jamás la quise ver,

y ahora se oculta tras un velo de sueños.

Todo es sutil cuando mi mente deja de sufrir,

habría gemido mi locura si hubiese podido,

habría descubierto otra vida

si no hubiesen desaparecido la mía y su tormento.

Habría oscurecido la mañana si en mi mente no llega a gritar

la voz de la vida que me dice:

“Ama al amor y no a la persona”.




Alcé mi mirada para ser deslumbrada por tu belleza; al instante, la bajé para no ser violado por tu indiferencia.

Publicado en on 2 marzo 2009 at 11:14  Dejar un comentario  

El deseo

El deseo, esa necesidad sentimental para llenar un vacío.


El deseo que me robó toda indiferencia ante ti hace que el ver tus labios seque mi boca, que el mecerme en tu sonrisa mate mi consciencia, que el perderme en tu mirada sea una odisea en la que mil sirenas cantan por tu amor.

El deseo que convirtió mi vida en sueño hace que todo mi tiempo te pertenezca, que en todo preciado pensamiento aparezcas, que del sentimiento que embriaga mi alma florezca una frase que teme se pierda en tu ser.

El deseo que mi locura no desea rechazar me hace mirar a la luna para ver algo similar a tu belleza, escuchar el mar para sentirte cerca, luchar contra el viento para que te entregue mi voz.

El deseo, ese es el demonio que me obligó a besarte con lujuria, el ángel que aviva mi placer al estar a tu lado, es quien me hizo acercarme a ti y conocer el paraíso.

Ahora sólo espero que sea quien me haga sufrir, porque en tu divinidad jamás podrás mis labios besar, ni el cabello de mi cuerpo erizar, no podrás mis caricias sentir, porque el deseo apareció allí donde tú decidiste morir, mis sueños.


























La inocencia es el carácter que perdemos al agriarlo con razonamientos.

Publicado en on 2 marzo 2009 at 11:12  Dejar un comentario  

¡Qué osado sería yo!

Qué osado sería yo

si quisiera el cielo abordar,

coronar estrellas en tu nombre

y el universo como tu reino bautizar.


Qué osado sería yo

si conquistara mares con fuego,

tierra con un soplo de aire,

elementos con un pensamiento.


Osado sería yo

si te pidiera un beso,

un grato recuerdo

para tener en mí por eterno.


Osado soy por querer ese beso,

por conquistar mar y cielo,

por bautizar el universo como tu reino,

por quererte como te quiero.


Osado soy por retar a dios e infierno,

por retar a la flor del tiempo,

por matar a la muerte en su lecho,

por iluminar la oscuridad cuando te pienso.


Osado soy porque profundamente te siento,

todopoderoso si así lo quieren tus besos,

inmortal si lo desea tu cuerpo,

luz si la oscuridad oculta tus pensamientos.


Osado soy, sí, porque te deseo,

osado soy porque me desmayo en tus brazos,

osado soy porque débil soy si tu mirada tengo,

osado soy porque haces de mí un niño cuando te veo.


Osado soy,

pero solo eso,

por desgracia,

solo eso.

(más…)

Publicado en on 2 marzo 2009 at 11:11  Dejar un comentario  

Muero en un momento en el que siempre podré volver a nacer

Alegría sumergida en un pensamiento,

oscuro el rincón en el que se pudre un beso abandonado,

maldito el segundo que lo hizo sufrir en soledad,

sin unos labios en los que poderse hospedar.


Niega la vida un deseo a este corazón

que vive eterno en un respiro,

que nace muerto en el recuerdo de la esperanza,

que calla a gritos la rabia de su oscuridad.


Ilumina una mirada unos labios que gritan amor,

llévame, viento, adonde no exista el calor,

azota, lluvia, con rigor ese corazón,

que le daré mi regalo y supliré toda desazón.


Que otorgaré mi abrigo con cariño

y rogaré no niegue mi suspiro,

en beso de miel me convierto para saciar su sed

y muero en un momento en el que siempre podré volver a nacer.






Existe gente pidiendo amor a gritos, y tan solo somos capaces de oír susurros.

Publicado en on 2 marzo 2009 at 11:06  Dejar un comentario  

Las dudas

Mis segundos navegan por un mar de destino haciendo piruetas, a veces arriesgadas, que me obligan a escoger señales que me dirijan hacia anheladas incertidumbres que pueblen mis preguntas.

A través del tiempo interfieren los pensamientos, siempre libres de cualquier cadena, pero que arrastran sus lastres, esos que pueden hacer brotar una sonrisa o ahogarla sin motivo real, sin piedad; esos que pueden hacer que una vida sea ligera como el susurro que cariñoso penetra nuestro oído, o pesada como ese grito de mando que estremece todo acto natural para hacerlo fingido.

Mis segundos se atan al pensamiento que, a su vez, no necesita tiempo alguno para existir, sino mi lumbre, mi vida, y juntos se hacen absorbente y angustiosa carga, pues ninguno de los dos en su mutua compañía es capaz de levantar vuelo en la brisa de la vida porque se convierten en perennes momentos que en nada han de complementar a una objetiva ilusión, que nada han de ver con la realidad.

Y en esa vida inexistente la decisión carece de respaldo alguno, de perseverancia, y se convierte en incertidumbre.

Todo es un ciclo sin fin, en el que un respiro se asemeja a la eternidad, y esa eternidad necesita de una decisión para seguir existiendo, y los pensamientos, libres a todo esto, por una vez se ocultan tras un muro para poder dar una esquiva respuesta que de todo prescindió. Todo junto se hace tan pesado que al alma no deja vivir, y es entonces cuando sobresaltado me despierto con la respiración entrecortada, aterrorizado por haber soñado una realidad tan creíble como la verdad de mis temores, y todo es sobrecogedor para contenerlo.


Bienvenida, querida realidad, que no me exiges tributo ni respuestas, sólo el valor para soportarte, sin motivo alguno para hacerlo, ni interrogantes que te maten.

Todo es así por no tener la osadía necesaria como para correr un agradecido riesgo, el de seguir el camino que dicten mi sueños.


(más…)

Publicado en on 2 marzo 2009 at 11:07  Dejar un comentario  

Avanzas en el camino, retrocedes en el abismo

Grietas surgen en mi alma,

por ellas la vida desea partir,

se vacía como nube que moja mi pena,

se libera como rocío desaparece en el jardín.


Ansia de un alma esperanzada,

recuerdos de un ayer adormecido,

palabras de un cuento nunca leído,

sueños de un mundo nunca vivido.


Ilusiones que se desvanecen

en un mar de incertidumbre,

perentorias y vanas miradas

hacia un futuro no concebido.


El nacimiento de una vida hacia su muerte,

el recorrido de una historia con hospedajes abandonados,

ocupas uno, concibes otro,

avanzas en el camino, retrocedes en el abismo.













Tendemos a mediar con la incertidumbre que, lenta e impasible, tergiversa la vida.

Publicado en on 2 marzo 2009 at 11:08  Dejar un comentario  

Palabras encarceladas

Vestigios de unas heridas en el aire

cinceladas con temperamento

engullendo cualquier mirada para reclamar su atención

y postrándolas en la sumisión.


Brillos de una luna que esconde su temor

tras unas nubes que pasajeras dejan su huella en las sombras

invadiendo toda sensación para poseerla durante breves segundos

que inciertos dibujan en la mente luces siniestras.


Distantes son las palabras que no logran alcanzar el sonido

y agonizan en los ojos por verse encarceladas.





El silencio es una daga, el tiempo es quien hiere con ella.

(más…)

Publicado en on 2 marzo 2009 at 11:09  Dejar un comentario  
Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.